También llamados protocolos de preservación de la privacidad o protocolos de preservación de la confidencialidad, son protocolos que usan técnicas criptográficas y cuyo objetivo es obtener conseguir que entidades colaboren con su información preservando su privacidad y confidencialidad. Por tanto el objetivo es realizar cómputos (computar una función) que necesitan de la información de las distintas entidades, revelando solo el resultado de dicho computo (no la información privada de cada entidad).